jueves, 26 de abril de 2012

Me duele ese niño hambriento, como una grandiosa espina
esos pasos monótonos, por un camino inocente
mañanas iguales, tardes iguales, las noches las mismas...
me duele su niña vida.
A dónde se fue su infancia, quién le robó su inocencia
todavía flota viva su pureza
quiero abrazarlo y llevarlo lejos
a otro mundo, al mundo de los niños
que juegue entre cuentos y magia
que reparta sonrisas al alba
que ame la vida a pura energía,
a caballo del viento, construyendo fantasías...
Torzámosle al mundo esta historia,

que mi alma no permite y el cuerpo me llora.