El viento arrima propuestas
fugaces y resplandecientes
proyectos mágicos, casi fantasiosos.
Y si trepamos aquél árbol
veremos qué nos traen las olas
rompiente constante, impulso, alegría
y nos animan a probar
a inventar, a vivir, a volar.
Paisaje del alma, tranquilidad vital

Me tranquilizó entrar, no sé, ese piano y la foto del mar creo.
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